Liberando el espíritu de Fe
“Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos.”
2 Corintios 4:13
Tener un espíritu de fe es pensar lo que Dios piensa, hablar como Dios habla, actuar como Dios actúa. Es lo que nos hace llegar a vivir como Dios vive, hacer las cosas a la manera de Dios.
Usted es nacido de Dios, de su amor, es un heredero y coheredero con Cristo. Entonces la misma manera de vivir de él, usted la tiene que reproducir en esta tierra. Y en esa manera de vivir tiene que desarrollar el espíritu de fe porque es el que lo impulsa a moverse revelando la vida de Dios.
Recuerde esto que es muy importante: el espíritu de fe siempre es de victoria y se desarrolla fluyendo en la palabra de Dios.
¿Cómo se libera el espíritu de fe?
Actuando en la Palabra.
¿Cómo crezco en el espíritu de fe?
1. A través del compañerismo con el Padre.
2. A través del compañerismo con la palabra.
3. Al estar conectados con gente que tenga espíritu de fe.
Es importante que usted siempre se una a compañeros de pacto que estén en su misma visión. El mundo vive de una manera, pero los hijos de Dios vivimos a la manera de Dios.
Cuando usted mantiene compañerismo con la Palabra se vuelve más productivo. Porque fortalece su espíritu día a día y cree y habla según la Palabra (como Dios).
Mire tres cosas importantes en las cuales consiste el espíritu de fe:
1. Poder
2. Amor
3. Dominio Propio
Sin el amor, el espíritu de fe no puede liberarse en la dirección correcta.
Sin el dominio propio, usted no podría poner bajo control las emociones más problemáticas. Mire cuán importante es tener estas tres cosas. Lo ayudarán a tomar decisiones correctas, lejos de basarse en las emociones. Usted debe mantenerse firme en la Palabra para liberar el espíritu de fe. No lo olvide. Usted lo logrará.
Oración: Padre, hoy entiendo que tengo que fluir en el espíritu de fe para caminar igual que tú en esta tierra. Me fortaleceré en tu Palabra y creceré en el poder, amor y dominio propio. Gracias. En el nombre de Jesús, amén.
Apóstol Juan O. Crudo



