Los espíritus inmundos que más atacan a la Iglesia
Imprimir
PDF

 

Introducción

Mateo 10:1

Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.

 

La iglesia de nuestros días está sufriendo de una fuerte contaminación que ha venido a causa de espíritus inmundos que nos han atacado espiritualmente y han logrado hacer sufragios en nuestras vidas.  Poco a poco, muchas veces sin darnos cuenta del todo, hemos descendido a un nivel espiritual muy bajo precisamente por esta causa.

En este estudio, no con espíritu de crítica ni de acusación, miraremos la Santa Palabra y oramos que por medio de ella nuestro ojos sean abiertos y recibamos la libertad que necesitamos.

Si por el contrario, pensamos que no tenemos problemas, negamos a Dios la oportunidad de limpiarnos por medio de su Palabra, seguiremos viviendo una vida a media luz.

El ser religioso, se demuestra cuando una persona se llena de su propia doctrina para así, a su entender, servir a Dios.  Pero cuando tenemos una relación con Dios y no una religión de hombres, entonces nuestro deseo se vuelve una continua búsqueda donde no pretendemos el ya haberlo alcanzado, sino que continuamente, seguros de nuestra fe y de nuestra salvación por medio de Cristo Jesús, nos examinamos, nos miramos en nuestro interior buscando la manera de poder agradarle y crecer en su conocimiento.

 

I.   La Iglesia es el cuerpo de Cristo.

 

A.  Nosotros somos el cuerpo de Cristo.

1 Corintios 12:14

Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.

 

Cuando hablamos de la Iglesia de Cristo, no estamos hablando de un edificio, ni de un lugar de reunión.  Nos estamos refiriendo a nosotros mismos, a los que hemos creído y aceptado a Cristo como nuestro único Salvador.

El apóstol Pablo inspirado por el Espíritu Santo compara a la iglesia con un cuerpo, siendo Cristo la cabeza y nosotros los miembros.  También vemos en 1 de Corintios 12 como los cristianos somos una sola familia aun cuando tengamos diferentes funciones, aun cuando estemos en diferentes congregaciones.

B.  El ataque espiritual es en contra de personas no edificios.

Cuando los espíritus inmundos atacan a la iglesia, no es a un edificio a lo que están atacando, sino a nosotros los creyentes.

Cuando hablamos de este ataque, no nos estamos refiriendo a que los cristianos pueden estar poseídos por demonios.  En la Biblia yo no veo a ningún cristiano poseído por demonios ni tampoco es esto un concepto bíblico, pues la Biblia dice que cuando una persona viene a Cristo, el Espíritu Santo ya no solo está con él, sino también en el.

 

Juan 14:17

El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

 

Y donde el Espíritu Santo mora no pueden vivir demonios, porque Él es SANTO.  Pero el ser atacado por demonios es algo que la Biblia si demuestra claramente a muchos creyentes teniendo estas batallas.  El mismo Jesús fue tentado por Satanás, y aun cuando él no le dio ninguna cabida, dice la Biblia que Satanás se aparto de el por un tiempo, indicando así que más tarde en la vida de Jesús el enemigo volvió de nuevo a tratar de tentarle.

Tampoco los demonios tienen autoridad para tocar nuestras vidas ya que nosotros somos propiedad de Dios. La manera en que los espíritus inmundos nos pueden atacar es en la forma que nuestro hermano Pablo lo describe en Efesios.

 

Efesios 6:16

Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

 

Si la Biblia dice que los cristianos son atacados con dardos de fuego, entonces tenemos que ver en que parte de nuestras vidas esos dardos pueden golpear.

La Biblia dice que para protegernos de estos dardos usemos el escudo de la fe, el área que el escudo protege es el área del corazón.

C.  El corazón es nuestro espíritu, la tierra donde se siembra lo espiritual.

Cada vez que la Biblia habla de corazón se está refiriendo al espíritu del ser humano, a nuestro espíritu. También Jesús nos dice que del corazón nacen las malas acciones.

 

Marcos 7:21-23

Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,

los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.

Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

 

Muchas veces nosotros caemos en el error de pensar que en el mundo espiritual solo existe Dios, nos olvidamos que también hay espíritus inmundos en operación.  Y al igual que el Espíritu Santo sale a sembrar la buena semilla en nuestros corazones, como así lo explica la Santa Palabra en Marcos 4, también el enemigo sale a sembrar cizaña, tratando así de hacer infructuosa la Palabra que ha sido sembrada.

 

Mateo 13:24-27

Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;

pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

 

Así vemos como el objetivo de ataque de nuestro enemigo espiritual es el lograr contaminar nuestro corazón. Pero antes de llegar a nuestro corazón, los dardos de fuego necesitan pasar por nuestra mente.  La Biblia dice claramente que existe una diferencia entre mente y corazón.  La mente habla de nuestro aspecto carnal, el corazón de nuestro aspecto espiritual.

 

Mateo 22:37

Jesús le dijo: Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.

 

Aquí Jesús esta ensenando la Ley Mayor, amar a Dios con todo tu ser.  Y nuestro ser está compuesto por espíritu, alma y cuerpo. Es más, Jesús usa el mismo orden que luego Pablo usa para ensenar este principio.

 

1 Tesalonicenses 5:23

Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

 

Toda esta explicación es muy necesaria, ya que si no entendemos en una forma clara por donde vienen los ataques espirituales a nuestras vidas, no vamos a poder rechazarlos.  Claro que yo se que el Poder viene de Dios, y por supuesto que yo reconozco que Cristo es quien nos da la victoria.  Pero yo no creo en decir palabras mágicas, ni tampoco en solo repetir una frase y ya así ser hecho libre.  Yo sí creo en conocer la Verdad y la Verdad es quien nos hace libre!

 

Lucas 24:38

Pero él les dijo: ¿Por que estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos?

 

La razón por la cual los espíritus inmundos apelan tanto a nuestra carne es porque antes de llegar a nuestro corazón necesitan llegar primero a nuestra mente, porque son los pensamientos los que llegan al corazón.

Asimismo, toda la información que llega a nuestra mente, es percibida por nuestra carne.  Hablando en una forma más específica, nuestra mente interpreta la información que recibe por medio de nuestros sentidos—vista, audio, olfato, tacto, gusto o paladar.

Por esta razón también, Jesús continuamente enseñaba usando parábolas, usando ejemplo de cosas que ellos en la carne conocían, porque el sabía que si les hablaba de cosas espirituales, no lo iban a entender.

 

Juan 3:11-12

De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio.

Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿como creeréis si os dijere las celestiales?

 

Aun la fe, llega a nuestro corazón por los sentidos.

 

Romanos 10:17

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.

 

Quizás ahora podemos empezar a entender mejor el por qué es tan importante que nos cuidemos de lo que permitimos que llegue a nuestra mente.  Si yo continuamente me estoy llenando de Dios, sea por el oír, por lo que veo, por las cosas en que participo, por las bebidas que ingiero, en fin, si con mi carne, busco el guardarme para Dios, entonces, en verdad, he tomado el escudo de la fe, porque le he creído a Dios, y he aceptado que mi cuerpo es templo del Espíritu Santo.

Pero si por el contrario, participo en conversaciones de críticas, abro mi boca para declarar palabras inmundas, me pongo a ver programas o películas de cosas contrarias a mi Señor, escucho música con letras de malas palabras, o con letras de adulterio, estoy entonces llenando mis pensamientos de cosas contrarias a Dios y por lo tanto eso es lo que voy a sembrar en mi corazón.

Algo muy importante de entender es que nosotros no tenemos control total de cuales dardos son lanzados contra nosotros, pero si tenemos el control de rechazar tales dardos.  Este rechazo se hace no aceptando los pensamientos que están viniendo en contra nuestra.

Por ejemplo, un hermano nuestro llega a donde hay un grupo y saluda a varias personas en ese grupo pero no te saluda a ti, el dardo de fuego te puede decir por la acción que acabas de ver, te desprecio.  Pero tú conociendo tales artimañas, necesitas decir, mi hermano no lo hizo a propósito.  No estoy hablando de que tienes que dejar de ser una persona inteligente, estoy hablando de que no puedes vivir una vida de continuos sube y baja, donde los demonios juegan con tus sentimientos y emociones.

 

II. Los diferentes espíritus inmundos.

 

En esta parte del estudio, quizás nos empecemos a sentir un poco incómodos, ya que vamos a hablar de espíritus inmundos que le han hecho mucho daño a nuestras vidas y a nuestro crecimiento espiritual.  Estos ataques han afectado a muchos cristianos, aun cristianos que están en posición de liderazgo.

Tristeza me da cuando veo orgullo espiritual, donde una persona porque lleva mucho tiempo en los caminos de Dios piensa que no tiene estos problemas. Permita Dios en este día que toda vida leyendo o escuchando este estudio pueda ser fortalecido espiritualmente y que ningún orgullo personal sirva de impedimento.

Los espíritus inmundos que he observado que mas están atacando a las vidas en nuestros tiempos son los siguientes:

A.      Los espíritus de envidia—critica.  Hch 7:9, Ga 5:26

B.      Los espíritus de chisme.  1 Tim 5:13

C.      Los espíritus de celos.  1 Co 3:3

D.      Los espíritus de lascivia.  Ro 13:13 2 Co 12:21

E.       Los espíritus de orgullo.  Stgo 4:1-8

 

A.      Los espíritus de envidia.

Cuando un espíritu inmundo logra perturbar a una persona, la persona va a manifestar lo que el espíritu inmundo le está impartiendo.  Esta es la razón por la cual Jesús le dice a Satanás que se aparte de él cuando Pedro le está tratando de persuadir de no ir a la cruz.  Cuando digo que va a manifestar lo que proviene de su naturaleza, lo que quiero decir es que va a producir alguna acción que le delate.

Por ejemplo, un espíritu de envidia, va a provocar que la persona siendo perturbada hable o haga gesto de critica en contra de la persona que esta envidiando.

Es muy raro que una persona sintiendo envidia lo diga en una forma directa.  Lo más común es actuar de la manera que actúan los espíritus inmundos, escondiéndose detrás de algo, disfrazando las palabras.

Un espíritu de envidia hace comentarios negativos.  Como desea lo que la otra persona tiene, va a tratar de quitarle importancia.  Esto lo hace hallándole faltas. Muchas veces las personas con más experiencia en la vida cuando son atacados por este demonio, hacen las críticas diciendo también algunas cosas buenas.  Por ejemplo, hablan bien de la persona a la que envidian, y en algún momento dentro de la conversación usan una frase que usualmente comienza con la expresión “pero.”  El hermano Juan es un varón muy usado por Dios, pero. . .

Es tal el punto en que este espíritu inmundo está afectando la iglesia que continuamente oímos a ministros de Dios criticando a otros ministros en lugar de ocuparse en hacer lo que tienen en sus manos y dejar a los otros trabajar y darles cuenta a Dios por sus obras.  Lo que un ministro que está siendo criticado debe de hacer es de entender que esa crítica no viene de su hermano sino del mismo infierno.  No debe de responder atacando a la otra persona, sino orar por él o ella en privado y dejárselo en las manos de nuestro Padre Celestial, ya Dios usara a otra persona o algún otro medio para traer corrección.  Si la persona siendo criticada toma acción contraria, lo único que va a lograr es darle satisfacción al demonio que le está atacando. Nuestra guerra no es contra sangre ni carne, sino contra principados y potestades.  Al final del día, mi hermano sigue siendo mi hermano, pues somos lavados por la misma sangre del Cordero de Dios, y cuando allá se pase lista, los nombres de los dos van a ser leídos.

La persona que sufre de envidia, está bajo una opresión, y necesita de ayuda espiritual.  El atacarla, el ponerla en mal delante de los otros, no es de cristiano.

 

Romanos 12:21

No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

 

Cualquier persona puede destruir, lo difícil es construir, levantar al caído, ayudar al que no se puede ayudar asimismo.

Este poder Dios nos lo ha dado en la oración.  Orar por el que te bendice es fácil, pero orar en privado por el que te ofende es difícil.  Más, la oración en privado Dios la recompensa en público.  Y tu recompensa viene cuando tú ves a la persona que estaba atada, oprimida por un espíritu de envidia, ser libertado y funcionar en victoria.  Tu recompensa no es ver a la persona en derrota.  Si la persona que te ofendió termina en derrota, el cuerpo de Cristo ha sufrido, y tu propia vida ha sufrido.

 

B.      Los espíritus de chisme.

El chisme es cuando nos ponemos a hablar cosas que no debemos de los demás. He notado el alcance tan horrible que estos espíritus inmundos han logrado.  En muchas casas se hace difícil poder tener una conversación completa sin mencionar en una forma negativa la vida de alguna persona que no se encuentre presente.

Es más, yo invito a toda persona haciendo este estudio, que al final del mismo comience a contar el tiempo que transcurre antes de que haga algún comentario negativo de alguien.  Cuantos vamos a ser sorprendidos al ver que este espíritu inmundo se ha vuelto parte de nuestro diario vivir.

Sabemos que hay momentos donde necesitamos hablar realidades y muchas veces estas realidades incluyen temas negativos de otras personas.  Pero hay una diferencia muy grande entre esto y chisme.  Chisme es entrar en hablar de una vida sin ningún otro propósito que el de ponerle en mal.  De nuevo, hay que tener cuidado cuando decimos te voy a contar algo pero es solo para que me ayudes a orar.  Porque al igual que con la envidia, el chisme es un demonio que se disfraza.

Esto no quiere decir que si hay una situación de la cual las autoridades, o el pastor de la iglesia necesita saber, que nosotros tenemos que mantenernos callados.

Por ejemplo, si un niño está siendo abusado por una persona, de ninguna manera nos podemos quedar callados.  De la misma forma es con cualquier otro delito.

No vamos a confundir las situaciones, ni tampoco a excusarlas de una forma u otra.

Cuando uno está hablando lo que debe, esto se siente en el espíritu de uno.  Pero cuando estamos gozándonos con la habladuría sobre otra persona, esto también se siente en nuestro espíritu pero en una forma diferente, porque el mismo Espíritu de Dios le deja saber a nuestro espíritu que está mal lo que estamos haciendo.

El chisme es pecado.  Es pecado al igual que el robar, adulterar o embriagarse. Quizás una persona chismosa no comete adulterio, pero lo que está haciendo es como si estuviese cometiendo adulterio, pues esta ensuciando el nombre del Señor.  Y eso es lo que los espíritus inmundos les gusta hacer, usar a los mismos cristianos, a los mismos que Dios tanto ama, para que se burlen de su Santo Nombre.  Esto lo hacen porque saben cuánto dolor le causan al corazón de nuestro Padre Celestial.

 

C.      Los espíritus de celos.

Los espíritus de celos se manifiestan en contiendas.  Detrás de cada espíritu de celos hay una contienda, hay una vida que está ardiendo de rabia, de ira.

Los espíritus inmundos de celos roban en una forma literal toda esperanza de felicidad.  Porque no importa cuán feliz puedas estar en este momento, tarde o temprano, este momento de felicidad es como si no hubiese existido.  La persona que amas se vuelve tu enemiga.  La rabia te hace odiarle aunque sea por un momento, y ese momento deja su marca en tu corazón y tu corazón como es tierra espiritual comienza a dar frutos, pero frutos que ya no vienen de un hijo de Dios, ya no son frutos que vienen a provocar bendición en tu vida, sino frutos que te maldicen según se van manifestando.

Los celos no se manifiestan solo entre parejas sino también entre padres e hijos, entre hermanos y aun entre amigos.

Para poder vencer a este espíritu, hay que dejar de llevarlo a nuestros pensamientos.  Así que cuando vienen estos pensamientos, hay que reprenderlos y echarlos fuera de nuestro ser, no se pueden contemplar, de hacerlo, pasan de nuestra mente a nuestro corazón donde se multiplican.  En mi opinión, la mejor forma de combatir estos espíritus inmundos, es que cuando tratan de acusar a alguna persona, uno le pone a esa persona en las manos de Dios y le pide al Señor que sea él quien nos defienda y nos cuide.  En otras palabras, lo que a mí se me haga, es al Señor a quien se le está haciendo y de él nadie se burla.

 

D.      Los espíritus de lascivia.

Los espíritus inmundos buscan la forma de como complacer a la carne en una forma fuera de la voluntad de Dios.  Cuando Dios le dijo al hombre que comiera, no le dijo que lo hiciese en rebeldía ni desobediencia.  Se podía comer, pero no en del árbol del fruto prohibido.

Las desviaciones sexuales, y no hay que entrar en detalles, pues cada uno de nosotros es avisado por el Espíritu Santo cuando estamos entrando en áreas de pecado en nuestra vidas, son tentaciones diabólicas que apelan a nuestras sensaciones físicas para así en el proceso ofender a Dios.

Todo hombre que esté sufriendo un ataque en esta área debe buscar la ayuda de un hombre de Dios, y no pensar que el solo va a poder vencerlo, pues los espíritus de lascivia tienen experiencia haciendo caer a muchos.   Toda mujer que este en la misma situación, debe de acercarse a una mujer de Dios, nunca a un hombre, ni aunque sea su pastor, sino a una sierva del Señor, y pedirle ayuda.

No hay otra salida para este tipo de demonio.  Este tipo de demonio necesita ser desenmascarado, ya que suele esconderse muy bien.

A la persona que se le pida ayuda, debe de ser alguien que busque sabiduría de Dios.  Si la persona se pone a compartirlo con otros, esta pecando.  Solo debe compartirlo con otros siervos o siervas del Altísimo que le vayan a ayudar en una forma directa con la situación.  No debe compartírselo a la esposa o al esposo, o a su mejor amigo.  Esta situación no es tema de conversación, ni tampoco es para entretenimiento personal, es de vida o muerte.

 

E.       Los espíritus de orgullo.

Hay muchos otros espíritus inmundos, y muchos que pude incluir como los que más atacan a la iglesia.  Pero he notado, que la razón por la cual se hace tan difícil ayudar a una persona que está siendo oprimida espiritualmente, no es por impedimento de algo externo, sino por el orgullo que ha llegado a entrar en el corazón de la persona.  La falta de humildad para reconocer que necesita ayuda es el peor enemigo de la persona siendo atacada.

Cuando vinimos a Cristo, fue porque primero tuvimos que reconocer que necesitábamos un Salvador.  Y para necesitar a un Salvador, quiere decir que estábamos perdidos.  Pero mientras no reconocimos que éramos pecadores y que solo por medio del sacrificio de Cristo podíamos llegar al Padre, no pudimos ser hechos salvos.

De la misma manera, solo vamos a poder ser limpios de los espíritus inmundos que han venido a contaminarnos cuando en una forma sincera reconozcamos que si hemos sido golpeados sin importar que posición ocupemos, ni cuánto tiempo tengamos de ser cristianos.

Y a Dios no se viene hablando en una forma generalizada, sino en una forma específica y personal.  No se dice, Señor perdóname de todos mis pecados, sino que se menciona uno a uno el pecado por el que pedimos perdón, porque así nuestro corazón delata un genuino arrepentimiento.

No podemos sentirnos superior solo porque seamos fuerte en la fe, ni tampoco por el ministerio que Dios nos ha dado.  Cada uno de nosotros tiene una función que cumplir en el cuerpo de Cristo, pero ninguno es más grande que el otro, el único grande es Cristo Jesús, porque su nombre es sobre todo nombre.

El orgullo espiritual es primero cultivado en nuestras mentes cuando comenzamos a creernos mejores o superiores a los demás o algunos de los demás.  El espíritu de orgullo lanza dardos a nuestra mente diciéndonos: tu eres mejor, tu revelación es más grande.  Esto se manifiesta cuando queremos que se nos de un trato diferente, cuando solo unos pocos escogidos nos pueden ensenar porque los otros no son dignos, no son lo suficientemente grande para llenarnos, cuando creemos que tenemos que ser considerados especiales por los demás.  Y de nuevo, este demonio se disfraza, y hasta nos dice palabras como que somos hijos de un rey y tenemos que ser tratados como hijos de rey.  Lo que se le olvida al demonio decirnos es que nuestro reino no es de este mundo y que nosotros no somos más que el Maestro.

La humildad no se actúa, ni se inventa, ni se compra.  La humildad es una manifestación visible de alguien invisible que habita en nuestro corazón y que se deja ver en nuestro estilo de vida, en nuestras acciones y convicciones.

 

III.Fruto de arrepentimiento.

El arrepentimiento abre las puertas del reino de Dios.

 

Marcos 1:15

El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

 

Arrepentimiento es cuando hay un genuino dolor, malestar, por haber tomado una acción que ofendió a mi Señor.  Es el deseo real de poder llevar el tiempo hacia atrás, si esto fuese posible, con la única motivación de no volver a ofender al ser que tanto amo.

Arrepentimiento no es que las cosas me salieron mal, o que alguien se dio de cuenta.  Este tipo de arrepentimiento no abre las puertas del cielo.

Para que exista un arrepentimiento tiene que haber primero un reconocimiento de nuestra parte de que hemos hecho mal delante de sus ojos.

Hoy es un nuevo comienzo para tu vida.  Una vida fortalecida por su Santa Palabra.

Que Jehová bendiga todo tu ser, que tus deseos se realicen dentro de su perfecta voluntad, y que Dios te use grandemente para serle de bendición a muchos otros, así como tu alma lo anhela.  Amén.

 

Por: Pablo Román Caballero

 

. Posted in Bosquejos

Iniciar Sesion



Usuarios Online

Tenemos 85 invitados conectado(s)

Contador de Visitas

Iglesia Cristiana
Top Web Cristiano - Mejores webs cristianas

Auspiciantes

Diseño Web Cristiano Diseño Web Cristiano