¡Libres de la Herencia!
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1. Libre de la Herencia.

Herencia es la transmisión de determinadas características de generación en generación. Podemos hablar de distintos tipos de herencia:

A. Herencia biológica que tiene que ver con los aspectos físicos y temperamentales. Son características innatas, es decir que vienen desde el nacimiento. Nos parecemos físicamente y en el temperamento a nuestros padres, tíos, etc.

B. Herencia psicológica que se da por aprendizaje. Esta herencia la vamos recibiendo por acción del medio, especialmente por influencia de nuestros pares: formas de reaccionar, de pensar, etc.

C. Herencia espiritual. También se da por aprendizaje y obviamente trasciende lo meramente psicológico.

¿Dónde se capacita un individuo para enfrentar los problemas de la vida? ¡Sin lugar a dudas aprendiste es cosas en tu hogar! Mirando cada día como se trataban los padres “aprendiste” a ser papá o mamá. Si tus padres se separaron, “aprendiste” que para resolver un problema de pareja una posible solución es el divorcio.

Lo que te lleva a copiar la misma conducta de tus padres o a hacer lo contrario lo llamamos identificación. Esta identificación tiene aspectos negativos de los que solamente podés ser libre si te identificás pero con tu Papá Celestial.

Génesis 1:26-27. Romanos 5:12.

Dios dijo: “hagamos al hombre a nuestra imagen”. El hombre fue creado a la imagen y semejanza de Dios. De esta manera tenia una identificación perfecta con su Papá. Sin embargo, por haber pecado Adán, todos pecaron y murieron.

Oración: “Señor, quiero identificarme nuevamente con Vos. Quiero ser Tu imagen. Quiero ser Tu semejanza. Quiero parecerme a Cristo”.

 

2. Identificándome con Cristo.

Romanos 5:12-21. En este extenso pasaje hay un paralelo entre Adán y Cristo, entre una identidad basada en Adán como viejo hombre y una identidad basada en Cristo como el nuevo hombre.

En Adán:

Hay pecado.

Hay muerte.

La muerte pasa a todos los hombres porque todos pecaron.

Hay desobediencia.

Hay condenación.

Hay pecadores.

Hay abundancia del pecado.

Hay un reino de muerte.

En Cristo:

Hay gracia.

Hay don de Dios para vida y salvación.

Hay vida.

Hay obediencia.

Hay justificación.

Hay justos.

Hay sobreabundancia de la gracia.

Hay un reino de vida eterna.

Oración: “Jesús, gracias porque en Vos tengo la posibilidad de ser una nueva persona. Gracias porque me diste vida, abundancia, me justificaste. Renuncio a identificarme con Adán y la caída raza humana. Solamente me identificaré con Vos. Amén”.

 

3. Libre de los Pecados Generacionales.

Muchas veces en la historia de una familia se repiten pecados de generación en generación. Así encontramos familias enteras donde hay suicidios, divorcios, perversiones sexuales, violencia, vicios, etc. Evidentemente no es una casualidad que los hijos cometen los mismos pecados que sus padres, abuelos, bisabuelos, etc. Hay espíritus familiares que están operando. Por lo tanto hay que identificarlos claramente para destronarlos para que a partir de ahora vos y tus descendientes sean libres.

¿Qué hacían tus padres cuando tenían alguna diferencia?

¿Hubo infidelidad en tus padres? ¿Divorcio? ¿Violencia?

¿Cómo expresaban el amor?

¿Cómo se manejaba el dinero en u hogar?

¿Qué mensaje recibiste de tus padres respecto al sexo?

¿Qué prácticas religiosas se hicieron en tu familia?

¿Cuál eran los “dichos” preferidos de tus padres?

¿Qué hacían tus padres cuando algo salía mal?

¿Qué vicios hay en tu familia?

¿Tus padres te golpearon con violencia?

Indefectiblemente lo que “aprendiste” en tu hogar te afecta. Quizás estés haciendo lo mismo que tus padres. O totalmente lo opuesto. En cualquier caso necesitas el poder de Dios que te libere.

Génesis 17:6-7, Gálatas 3:26, 29. Dios es más Padre tuyo que tus propios padres biológicos. Estás hecho a la misma imagen de Dios más que a cualquier parecido a tus padres. En Cristo está rota toda maldición, todo pecado que viene de Adán. En Cristo está terminada toda herencia familiar. Apropiate de esta libertad.

Oración: “Gracias Papá por haberme hecho tu hijo mediante la redención de Cristo. Renuncio a toda herencia familiar y recibo la herencia que me corresponde al ser libre en Cristo. Aleluya”.

 

4. Libre de las Maldiciones

Probablemente cuando niño te dijeron algunas de las siguientes frases (marca con una cruz las que te dijeron a vos):

¡Sos igual a tu papá (o a tu mamá)!

¡Me estás volviendo loco/a! ¡Qué malo/a que sos!

¡No sé para qué te traje al mundo!

¡Siempre sos el mismo inútil! ¡Sos un desastre!

¡Sos lento como una tortuga! ¡Sos un burro!

¡Si te seguís portando mal no te voy a querer más!

¡Sos un desagradecido! ¿Cómo nos haces esto?

Nunca vas a llegar a nada. ¿No servís para nada!

¡Culpa tuya nos pasa esto!

¡Qué gordo/a que estás!

¡Yo te dije que te iba a pasar esto y no me hiciste caso!

Frases como las anteriores contribuyeron a esclavizarte, a destruirte. Sin embargo Dios piensa distinto sobre vos. Lee lo que él piensa en Proverbios 12:18 y Jeremías 29:11.

Oración: “¡Gracias porque querés bendecirme! Gracias porque tenés buenos planes para mi vida. ¡Tus deseos son de bien para mí!”

 

5. El Verdadero Dios

Una de las cosas que recibimos por herencia es una falsa imagen de Dios. Pensamos que Dios es un Papá castigador que tiene a sus hijos en casi permanente penitencia. Pensamos en un Dios que nos bendecirá de acuerdo a nuestra obediencia. Pensamos en un Dios mezquino que no quiere darnos abundantemente, que a otros bendice más que a nosotros. ¡Este no es el verdadero Dios!

Lee Lucas 15:21-32. El papá de esta historia tenía dos hijos. Uno se había ido del hogar. El otro había permanecido en casa. Sin embargo ambos tenían cosas en común:

Eran pecadores.

No disfrutaban de las bendiciones de su papá.

Tenían una imagen distorsionada de su papá.

¿Qué pensaba el hijo menor de su papá?

¿Qué pensaba el hijo mayor de su papá?

¿Cómo ves vos a este papá?

Oración: “Gracias Papá por perdonarme y permitirme ser tu hijo. Gracias porque todas tus cosas son mías. Gracias por poder disfrutar de toda tu creación”.

 

6. Libre Para Recibir la Bendición

Quizás te criaste en un hogar donde te premiaban luego de que hacías bien los “deberes”. Para ganarte el favor de tus padres necesitabas “hacer algo”. Sin embargo esta no es la regla de Dios, tu Padre. El es un Dios de gracia. ¿Qué significa esto? Que no necesitas hacer nada para recibir su bendición. ¡Nada! Dios te llena de bendiciones por lo que Él es, no por lo que vos sos o hacés. Él te bendice no por lo que puedas darle, sino porque te ama.

Lee Lucas 15:29-31 y piensa en lo siguiente:

¿El hijo mayor se sentía bendecido?

¿Su Padre no quería bendecirlo o había otro problema? ¿Cuál?

¿Disfrutaba el hijo mayor de todo lo que era suyo?

¿Se puede dar el caso de que un hijo de Dios se pierda sus bendiciones? ¿Por qué?

¿Qué declaración hay en el versículo 31 que se relacione con vos?

¿Qué necesitás para tener la libertad de recibir todo lo que Dios tiene preparado para tu vida?

A. Renunciar a toda Identificación con antecesores

Cuántas veces te han dicho: ¡Qué parecido que sos a tu papá (o a tu mamá) El hombre se parece al hombre. Romanos 5:12 nos da a entender claramente que nos parecemos a Adán.

¡Porque este no fue el plan de Dios para tu vida! Génesis 1:26 y 27 dice que Dios quiere que te parezcas a Él.

B. Renunciar a los Pecados Generacionales.

En Adán todos los hombres han pecado. Los pecados se transmiten de generación en generación. Es importante que detectes concretamente qué pecados hay en tu familia:

a. ________________________________________

b. ________________________________________

c. ________________________________________

Ahora mismo tenés que:

Arrepentirte (si vos no los cometiste interceder por tu familia)

Renunciar a estos pecados y al demonio que está operando,

Recibir libertad mediante e poder del Espíritu.

C. Renunciar a las Maldiciones Familiares.

¿Qué frases que te dijeron te han dolido, afectado o atado?

a. ______________________________________________

b. ______________________________________________

c. ______________________________________________

Es el momento de:

Renunciar a estas maldiciones y al demonio que está operando,

Recibir libertad mediante el poder del Espíritu.

Recibir la medicina de la Palabra de Dios (Proverbios 18:12)

D. Conocer realmente como es tu Papá Celestial.

Parece increíble que un hijo desconozca a su padre. ¡Pero así le pasó al hijo mayor de Lucas 15: 29, 30! ¡El hijo mayor pensaba que tenia que trabajar muchísimo y aun así su papá tampoco le daría la bendición! Pero hay buenas noticias para vos: ¡Dios te da la bendición sin que vos tengas que hacer nada! ¡Cristo ya lo hizo todo!

E. Identificarte con tu Papá.

En Cristo estás libre de Adán. No te parecés más al hombre. Ahora sos el espejo donde Cristo se refleja.

F. Recibir las bendiciones de tu Papá. (Lucas 15:31).

Dios es sumamente generoso, lleno de amor y de gracia. Está peleando para que te des cuenta que quiere bendecirte. ¡Recibí por gracia de sus riquezas ahora!

Oración: “Gracias, Papá porque por Jesús soy tu hijo y heredero de todas tus bendiciones. Jesús ya lo hizo todo por mí. En respuesta a tu amor te serviré toda mi vida con la seguridad que vas a darme lo mejor de tu casa. Gracias porque tus cosas son también mías. Gracias por bendecirme generosamente, por gracia. Recibo tu bendición. No me voy a perder ninguna bendición de todas las que tenés preparadas para mí. ¡Soy libre! ¡Tengo un Papá lleno de gracia! ¡Aleluya!”.

Por Pastor Aldo Martín

 

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