¿Existe el purgatorio?
La creencia del purgatorio comienza a trascender en la Iglesia a partir del siglo IV. Luego, como la historia misma nos enseña, el papa Gregorio el Grande, en el siglo VI, la convirtió en doctrina, ratificada como dogma tiempo después en el Concilio de Florencia convocado por el papa Eugenio IV en 1438. Desde entonces, la existencia del purgatorio ha sido creída por la Iglesia Católica Romana.
El Concilio de Trento, en 1545, dictó sobre ello el siguiente decreto:
"Existe un purgatorio, y las almas retenidas allí son asistidas por los sufragios de los fieles y especialmente por el sacrificio de la misa. Este santo concilio ordena a todos los obispos a que toda la doctrina concerniente al purgatorio transmitida por los venerables padres y los santos concilios, sea diligentemente defendida, enseñada y predicada...
En el fuego del purgatorio las almas de los hombres justos son limpiadas por un castigo temporal, a fin de que puedan ser admitidas a su patria eterna, en donde nada impuro puede entrar... El sacrificio de la misa es ofrecido a favor de todos los que mueren en Cristo, sin haber purgado por entero sus pecados"
En el decreto conciliar, como fácilmente puede comprobarse, no se señala base bíblica alguna para el apoyo de la doctrina, si bien suele usarse particularmente el evangelio de Mateo en defensa de ella. en tal porción de las Sagradas Escrituras nos dice:
Mateo 5:25-26
Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
¿Es correcta la aplicacion de la mencionada porción bíblica para defender el purgatorio? ¿Se refería el Señor Jesús a tal doctrina? Como cristianos, no lo creemos así. La mayoría de nuestro eruditos bíblicos "entienden es lenguaje de nuestro Señor como teniendo referencia alegórica a la necesidad de reconciliarse con Dios, por temer que nos eche en la prisión perpetua de la perdición"
La Biblia, la Palabra de Dios, enseña que la salvación que Cristo ganó en la cruz, para quienes en Él creen, fue absolutamente perfecta y que con tal redención el Señor pagó todos nuestros pecados sin que quede a los salvos nada más por purgar. He aquí algunos de los numerosos textos bíblicos que confirman esta bendita verdad:
Hebreos 10:12-18
"pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados. Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho:
Este es el pacto que haré con ellos
Después de aquellos días, dice el Señor:
Pondré mis leyes en sus corazones,
Y en sus mentes las escribiré,
añade:
Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.
Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado."
Además, el apóstol Pablo, afirma de una forma muy expresiva que tan pronto se haya dejado el cuerpo mortal, inmediatamente se pasa a la presencia de Dios. He aquí sus propias palabras:
Filipenses 1:23
"Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor"
Luego, por si pudiera quedarme alguna duda, añade a los corintios
2º Corinitios 5:8
"pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor"
¿Podría hablar con tanta seguridad acerca de su súbito traslado a la misma presencia del Señor si la duda de una redención inacabada hubiese empañado su corazón? Sin duda, él estaba seguro de que Cristo le había perdonado todo, absolutamente todo su pecado.
Por eso escribe a los colosenses con estas palabras
Colosenses 2:13
"Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados"
Y también añade la Escritura, haciendo énfasis al valor de la sangre de Cristo:
Apocalipsis 1:5
"y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre"
Romanos 5:9
"Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira".
1 Pedro 1:18-19
"sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación"
Una razón más por la cual los cristianos no aceptamos la doctrina del purgatorio es porque creemos ver en ella, implicitamente, un poner en manos, esfuerzos y circunstancias humanas la situación espíritual de las almas en el más allá.
Efectivamente, el sentido común nos dice que si en determinadas ceremonias humanas - cuya validez doctrinal no vamos a discutir aqui - dependiese el paso a su morada final de las almas, muchas, nuchisimas, quedarían sin el necesario equilibrio y auxilio espiritual. Y esto, ni siquiera por mala fe, simplemente porque las circunstancias terrenas de cada fallecido harían discriminación, ya que quienes tuvieran la suerte de dejar recordándoles en este mundo unos piadosos familiares que continuamente realizasen actos litúrgicos de misas a su favor, estarían en mejor posición tras si el amor de unos deudos que, además, fuesen profundamente religiosos.
Se podría objetar que de forma general se hacen misas continuas por todas las almas, pero esto plantea otra grave cuestión. Entonces, ¿qué necesidad se tiene de misas dedicadas a nombres particulares? ¿No es otra forma de que Dios dependa de la mente y el corazón humanos para asuntos de tal trascendencia como el porvenir eterno de las almas?
Honestamente, creemos - y por esta misma honestidad lo confesamos y escribimos -, que cuando los hombres trascienden las fronteras de lo eterno es a Dios únicamente a Él, a quien compete su destino y quien puede y tiene que dictaminar la situación espiritual de los finados.
A este respecto, creemos que la Biblia es bien explícita y que señala únicamente dos caminos: salvación o perdición, vida o muerte, cielo o infierno (Mateo 25:46; Juan 3:36 y Lucas 16)
Además, si aceptamos la doctrina del purgatorio, habríamos de inferir que hay personas que no son muy malas para ir al infierno, y otras que no son demasiado buenas para ir al cielo, ideas totalmente contrarias a la doctrina bíblica de la redención, ya que los hombres no se salvan por ser buenos, ni se condenan por ser malos; se salvan por aceptar a Jesucristo y se condenan por rechazarlo (Juan 15:22).
Los hombres siempre hacemos difícil la comprensión y la aceptación de la salvación de Dios. Siempre hablamos de lo que debemos hacer para lograr el favor de Dios. Pero este no es el plan divino.
Dios nos dice que nos amó de tal manera que envió a Jesús, su Hijo Unigénito, para morir por nosotros, de modo que creyendo en Él podamos tener salvación y vida eterna (Juan 3:16)
Fue Jesús quien dijo en Juan 14:6
"Y el Espíritu de Jehová vino sobre Sansón, quien despedazó al león como quien despedaza un cabrito, sin tener nada en su mano; y no declaró ni a su padre ni a su madre lo que había hecho"
Eso significa que Jesús es el único y exclusivo camino hacia Dios.
Pedro expresó de esta manera en Hechos 4:12
"Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos"
Y Dios nos explica por medio de Pablo que (Efesios 2:8-9)
"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9no por obras, para que nadie se gloríe"
Nada podría ser más sencillo. No son nuestras obras, sino la obra de Dios en Cristo lo que nos salva.
Juan 5:24
"De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida"
Tomado del libro"¿Donde están los muertos? Editorial Portavoz



