Ministerio de Intercesión
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Guerra Espiritual


El cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,
Colosenses 1:13


Existen dos reinos:


El reino de las tinieblas


El reino del Amado Hijo- Jesucristo.


Lo malo en el asunto es que no existe punto neutral. Debemos pertenecer a uno de los dos. El que no ha elegido voluntariamente el Reino de Cristo, está bajo el poder o potestad del príncipe de las tinieblas.

En la guerra el sitio más peligroso es "la tierra de nadie".
Por lo tanto, todo aquel que está siendo llamado por el Señor a unirse en sus filas, no dude, hágalo cuanto antes.

A algunos les cuesta aceptar la realidad de la guerra espiritual. Prefieren pensar que las menciones bíblicas al mundo espiritual son algo alegórico, simbólico, producto de la imaginación. Lo cierto es que la Biblia está llena de relatos que hablan directa o indirectamente sobre el conflicto en el mundo espiritual.

Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.
Daniel 10:13

Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles;
pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo.
Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
Apocalipsis 12:7-9


En muchas partes de la Biblia vemos ejemplos de ella, pero como en muchos pasajes no dice directamente: "Esta es una batalla espiritual", muchos no comprenden lo que está ocurriendo en el mundo invisible.

Para entender la guerra espiritual debemos entender primero qué es la guerra. Según el diccionario es: Desavenencia y rompimiento de paz entre dos o más potencias; lucha; combate.
Pero, ¿por qué se rompe la paz?

Se rompe debido a que un bando intenta obtener por la fuerza algo que el otro no quiere conceder voluntariamente, o cuando ambos bandos desean poseer algo que no pueden compartir.

La guerra espiritual es la batalla continua entre los ejércitos de Dios y las fuerzas del diablo. No es un juego, ni un pasatiempo; es algo real, y los resultados se ven el la sociedad.

El tema es complicado porque el ser humano está dotado de libre albedrío. Si se tratara simplemente de una cuestión de poder, Dios dominaría al príncipe de las tinieblas en un instante. Pero debido a que la victoria depende de la voluntad humana - de aceptar o rechazar el gobierno divino; de creer o rechazar la gracia divina -, la lucha por las mentes continúa.
El diablo odia todo lo que se parece a Dios, (somos imagen y semejanza de Dios, Genesis 1:26), e intenta destruirlo.

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra
Génesis 1:26


Los resultados visibles de esta guerra son:

Si  gana terreno el enemigo: las pestes, las enfermedades, los divorcios, la violencia...

Si  gana Cristo: vidas transformadas, liberadas, familias felices, sociedades justas, países prósperos...


¡Es hora de despertar y luchar contra el enemigo! ¡Tú y Cristo venceréis!

La artillería espiritual que tenemos a nuestra disposición es poderosa para derribar todas las fortalezas del diablo.

¡Pero sin unidad en nuestras filas no vamos a lograrlo. Debemos estar unidos para ganar la guerra.

Además, para vencer hace falta conocer nuestro campo de batalla, es decir, el mundo espiritual. Para ello es necesario estudiar la Biblia y usar los dones espirituales. El don de revelación o ciencia es como nuestro "servicio de inteligencia".

También es una ventaja estratégica conocer al enemigo. Saber cómo actúa nos previene de caer en sus trampas.

 

Aquí algunas:

1. Aprovecha nuestra curiosidad por lo secreto o prohibido.
2. Intenta que hagamos alianza con él o sus seguidores.
3. Que no consagremos todo al Señor.
4. Que no es importante ser fieles a Dios y/o a los hombres en asuntos monetarios...
5. Atacará nuestros puntos débiles.
6. Aún usará la compasión natural del ser humano. "No puedo decirle que no a él/ella porque me quiere tanto, me da lástima.
7. Es muy diestro en el uso de las medias verdades y mentiras. "Caíste, está todo perdido..."
8. Es el padre y maestro de la mentira.
Debemos recordar que la lucha es continua, no existen treguas.

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
1 Pedro 5:6-9

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;

al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

 

Tres cosas que debemos hacer para estar preparados:

1. Ser sobrios

Estar sobrio, no haber consumido ningún producto embriagante; estar alerta, ser discreto. La clave para la guerra espiritual es no embriagarnos con las cosas que vemos, sino concentrar nuestra atención en lo que Cristo ha hecho por nosotros

Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.
Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.
He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.
Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.
Lucas 10:17-20

2. Estar firmes

Sólido, estable, firme, fuerte, seguro. Esta palabra nos enseña que    nuestra posición consiste no sólo en estar firmes e inmóviles sino en ser completos, en relación a todas las áreas de nuestra vida.

3. Velar

Hacer guardia, no dormir. Se deriva de la palabra egeiro, «despertar». En el Nuevo Testamento gregoreuo se usa tanto en sentido físico como espiritual. Esta es la palabra que usó Jesús cuando dijo: "¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?" y "Velad y orad, para que no entréis en tentación"

Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?
Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
Mateo 26:40-41

Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Colosenses 3:17


El Señor Jesús nos ha llamado para que actuemos en su nombre. Esto significa que el poder y la autoridad de Jesucristo están a nuestra disposición. No hay nada que pueda derrotarnos cuando nos movemos en el poder de Jesús.

 

Esto significa que:

1. somos sus representantes plenamente autorizados,
2. plenamente investidos de autoridad y poder para actuar.

Así que , no hay nada que pueda detenernos definitivamente, no hay poder que pueda derrotarnos cuando usamos el nombre de Jesús con autoridad. Aunque algunas batallas van a ser largas, arduas y duras, ¡vamos a triunfar!

Pero tengamos en cuenta la responsabilidad que implica actuar en Su nombre.

Si vamos a ejercer autoridad en el nombre de Jesús, debemos antes someternos a Él.

Cuando un embajador habla en nombre de su país, expresa la voluntad de su nación, no la de él.

Cuando hablamos en nombre de Jesús, debemos expresar Su voluntad.

Si tratamos de actuar según nuestra voluntad, no tenemos derecho a usar su nombre.

Jesús dijo: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos» (Mateo 7.21).

Si realmente reconocemos el Señorío de Jesús en nuestra vida podemos aplicar su nombre con autoridad y poder, sin condenarnos.

 

 

 

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